La Importancia de Llamarse Wilde

Libro, letras, puesta en escena, dirección general: Pepe Cibrián
Música Original, orquestaciones, dirección musical: Angel Mahler

 

Sinopsis

Las extravagancias victorianas del autor de “Salomé”, la relación con su madre, con Lord Alfred Douglas -que le costó un juicio y años de cárcel-, forman parte del arguemnto de la obra.

Ana María Campoy y Pepe Cibrián, madre e hijo en la realidad y la ficción. 
Hacía varios años que Pepe Cibrián y su madre Ana María Campoy, no coincidían en el escenario. El la dirigió hace un par de años atrás con María Rosa Gallo en “Las extras”. Ahora es distinto, Cibrián y su madre tendrán varias escenas juntos, en el musical de su autoría “La importancia de llamarse Wilde”.

BUFON DE UNA CLASE

Mientras Ana María Campoy observa los ensayos sentada en la platea del teatro y los bailarines ponen a prueba sus cualidades interpretativas para la estética circense que propone Cibrián en “La importancia de llamarse Wilde”, el director escribe y piensa observando la pantalla de su computadora y hace un parentésis para recibir al cronista.

En su amplio camarín del subsuelo del teatro, acompañado de dos grandes perros, en medio de paredes tapizadas con premios, fotos de las muchísimas comedias musicales que puso en escena durante veinte años -o un poco más- de trayectoria, al director se lo ve distendido, feliz con el próximo debut. “Cuando empecé a escribir esta obra hace varios años atrás soñé con un espacio circense, de exposición. Porque esa impronta trashumante, de nunca parar que tiene el circo y me da una cierta tristeza, tiene que ver con la vida de Oscar Wilde”, opina Cibrián.

En su triple papel de director, autor y actor, Cibrián aclara que el título de la obra nada tiene que ver con “La importancia de llamarse Ernesto”, una de las piezas de las que Wilde es autor. “Investigué veinte años y esta obra es el resultado de ese trabajo. El título refiere a qué importancia tiene en el mundo de hoy, llamarse Wilde. Después de Shakespeare, es el autor más leído de habla inglesa”.


UNA DEFINICION

-¿Cómo definiría a Oscar Wilde?
-Fue un pobre hombre patético, transgresor desde lo frívolo, famoso aún antes de sus obras, por su exuberancia, su humor caústico, su vestuario. Fue uno de los grandes cultores del esteticismo. Fue el bufón de una clase social. Llegaba a los Estados Unidos a dictar conferencias y cuando le preguntaban qué tiene para declarar, respondía mi talento. Toda su vida quiso pertenecer a una clase social que no era la suya. Se une a Alfred Douglas, que respondía a esa sociedad careta, puritana, victoriana, como puede ser la de hoy y termina en la cárcel. El éxito en la política, comercial, artístico, antes como en la actualidad justifica muchos hechos aberrantes.

-Es indudable que el autor de “Salomé” tenía una gran personalidad.
-En los salones Wilde era brillante y gracioso. Eso le hizo creer ingenuamente que era igual a todos y esa omnipotencia le hace pensar que se podía enfrentar al marqués de Queenbery, el padre de Alfred Douglas y el que dictó las reglas para el boxeo que aún hoy tienen vigencia. Pero como el marqués tenía otro hijo que se suicidó por amar a otro importante hombre de la política inglesa, es con Wilde con el que se cobran una cierta venganza y paga las consecuencias.

-¿Con qué se encontrará el público en el escenario?
-No empleo fragmentos de sus obras. En el escenario aparecen sus fantasmas, miedos, su amante, su madre, su mujer. Me interesa mostrar cómo un hombre puede ser tan suicida. Ser tan tonto y creerse Dios sólo porque tiene éxito. Cuando veo a lo que se prestó es doloroso porque era un genio. Felizmente lo que trascendió el tiempo es su genialidad. Pero la gente siempre necesita ídolos para luego destruirlos.

 


  • http://www.facebook.com/FrannPietrosimone Franz García Reynaldi

    Excelente obra, no tuve la oportunidad de verla pero a pesar de esto no dejo de oírla. Sin palabras…majestuosa.
    “… Aquí damas y caballeros dará comienzo la representación del mayor juicio que la humanidad haya contemplado…”